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Jugar a la casita

cada cierto tiempo pierdo la gracia
como se pierde la luz en una casa interna
caen los parpados  y digo, vayamos a dormir.

Hay días hondos en los que el tiempo se curva
en la ola de ese mar al revés
que va y viene como nubes pero en verdad
es mar. Para qué ocultarlo.

La casita a oscuras entonces agranda el jardín
y aparecen flores mojadas con la concavidad
de grandes orejas, que escuchan: mirá . Ahí llegan
otra vez. Hacen ruido como chicos en un parque.
Me llevás de la mano quien sabe a donde
y veo el país de la impiedad otra vez.

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