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Dilusión

El paso del tiempo solo garantiza que el pasado sea leído una, dos. tres veces y por lo tanto aquello acontecido, aquello que hemos tardado no en comprender sino en categorizar, sea leído bajo nuevas luces. Las luces de lámparas led que uno enciende cuando se corta abruptamente el servicio durante una tormenta. O una triste vela de velorio y por lo tanto, que va, aquello categorizado en recuerdo de los lindos pasa a ser recuerdo de los feos. Y tal vez aquello que fue perdonado o quizás desestimado como ofensa, retorne con la fuerza de un chorro de mierda de un inodoro tapado en el quinto piso de un edificio de treinta departamentos y de pronto llueva mierda en todo el baño a la luz anémica de una vela . Entonces el llanto, esa reacción tan primaria que ella ha olvidado porque desde los quince años no llora, ese llanto se convierte en torrente que lava pisos y paredes y destapa nariz, garganta, ojos y memoria. Tal vez entonces la felicidad relatada durante tantas noches y feriados, esa cálida felicidad engordante haya sido, un poco de acostumbramiento a la alimentación con gluten, y mucho  al cosecha tardía demasiado dulce, y todo eso haya contribuido por lo tanto a la construcción de una novelita romántica que como todas hoy en día están en proceso de demolición.

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