Ir al contenido principal

Roca madre en El Perdido

soñé que me llevabas de la mano
por ahí me estarías enseñando a caminar.
Pararse en dos pies y sostener el peso
es cosa que le ha llevado millones de años
entender a la humanidad.

En privado me tomé de una
mano más grande que me llevaba y sostenía.
Una vez que se aprende no se olvida
como lavar los platos o andar en bicicleta
los chicos aprenden otras cosas
sobre todo pasan una temporada
matando pájaros con gomera
o aire comprimido
Qué locura que tienen por la caza,
un relicto del arcaico cazador.
Luego hieren, por herir.

El cuerpo de una mujer es gigante
hay que saber entrar y salir
cosa que a los hombres obsesiona:
entrar y salir.
A toda la humanidad nos lleva tiempo
entender cuestiones elementales
de supervivencia.
Si el cuerpo de la primera mujer
hubiera sido frío y duro como una piedra
nada pero nada de lo relatado tan puerilmente
en los manuales hubiera ocurrido.
Siempre hay un gesto humano frente a lo humano.
Compartir una papa podrida como contaban los abuelos o
meterse en un barco a los doce años y hacerse hombre en El Perdido,
así se entiende la compulsión por la caza.
Proveer había que proveer y sostener
a la mujercita con la cría.
Un niño en El Perdido se hacía hombre junto a una niña
en El Perdido. Una familia en El Perdido
originó el sueño de anoche.


Unas letras enhebradas en el aire dan
un poco de calma como las canciones.
¿Quién se habrá dado cuenta del poder
hipnótico de las nanas? Habrá sido un hallazgo
en el viento golpeando y enredando árboles
en lo más negro del bosque.

El cuerpo de alguien más grande conserva
conocimiento de como engañar al miedo.
Tiene que ser así.


Comentarios

Entradas populares de este blog

: Hornallas (pdn)

Lo veía llegar cargado con las bolsas del supermercado para llenar la heladera. Rápidamente, desenfundar el cuchillo de cortar carne para hacer un estofado, con zanahorias y cebolla de verdeo. Un toque de malbec y mucho malbec en las copas. Mirábamos el cambio de estación desde el ventanal y soñábamos con envejecer juntos. Yo dije que sí a todo pero dudando sobre lo de envejecer. No quiero estar para eso. Después comíamos vorazmente como si hubiéramos salido de caza y teníamos que acumular esa carne en los músculos para poder hacer frente a un invierno crudo a la intemperie. Malbec nos ponía contentos. Yo veía todo más hipermétrope . Había algo de distorsión en el futuro también. Las ollas quedaban sucias para el otro día. Las hornallas pedían un poco descanso. La mesa vestida con un mantel que ni ella reconocía en su memoria de mesa. La noche se hacia de día. Eran columnas de luz heridas por el fósforo de la petroquímica. Me ponía la placa de bruxismo y me ocultaba en un edredón inver...

Susurro

en tono confesional: susurro una pequeña  verdad revelada a la primera luz del día. Me fue dada la libertad de callar o decir pero la cuestión es encontrar la forma. Podría poner puntos suspensivos y generar una gran duda pero es sencillo  y muy sintético: no ocurrirá nada extraordinario como un nacimiento o una muerte.  En la percepción de cómo irán ocurriendo las cosas,  el tono o el valor será cuestión de quien califique. La hondura de la huella de alguien sobrecargado no es mérito,  avaricia: querer llevarse todo. La mañana está llena de revelaciones se puede partir el esternón por un ancla histórica. O la magnolia me endulzará de tal forma que la vida será embriagante. Buscaré la estrella que fría tal vez muerta se ve,  porque estoy como habrán estado tantos, atenta a su esplendor. Un planeta rojo me dirá que hay otros lugares y todo me parecerá una experiencia primigenia. El sol del mediodía ya m...

Preterintención

Somos animales de visión. Vemos todo el tiempo y lo que vemos es apenas y con agravio  una clara distorsión del paisaje geográfico o humano. Distorsiones de aquellas configuraciones que se arman ya sea por el tránsito, el viento, la lluvia o el calor. Las fiestas también son factores aglutinantes. Las mujeres del relato se odiaban de una manera constitucional. Tal vez,  por el hecho de que eran madre e hija. Las novelas de temas femeninos se originan en el Crossing Over:  en lugar de una Y aparece otra X. Las dos mujeres se odiaban tanto que no hacían más que confirmarlo cuando estaban lejos. Porque vivían lejos. Tan lejos como tres o cuatro ciudades grandes de distancia. * Lo intangible del pensamiento común lo hace venenoso como el arsénico en el acuífero. Imperceptible va calando el esmalte de los dientes. El odio en el centro del amor es la partícula (cero) de arena en la ostra que producirá una perla de gran valor. El pensamiento es una máquina degenerativa...