Corre encapuchado. Lo siguen dos caballos negros. O él sigue a los caballos. Siempre soñó, a gran velocidad, conducir un caballo.Se detiene. Corre, corre, corre. Encima ya de un caballo negro. A pelo. Va por la costa Africana. Feliz. Encontrará petróleo. Será rico. Un negro rico. Corre corre. Con el caballo encima de la cabeza. Abajo, el que soporta el peso. Entre el yunque y el estribo la Sonata nro 23. Esas hechiceras lo llevan a sitios mágicos. En los que la legua mide un milímetro. Un mapa es el territorio. Entre las piernas que ya son del caballo tiene la inteligencia de los cascos. El mar es una placa cerúlea. Un vector. La sensación extraña de ser una sonata. Y no discriminar textura: entre caballo, ella, yo. Costa africana.
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