Arribó a un sitio donde todo es silencio y eterno. Con el lustre de los salones preservados para visitas inesperadas que no llegarán porque si lo hicieran, no tendrian nada que hacer allí. El motivo de su viaje es como el motivo de un enojo. Viajar es fácil, lo difícil es encontrar el lugar correcto. Por lo tanto las consecuencias antieconómicas de un viaje al lugar equivocado no se trata de gasto de dinero, sino de tiempo. El dinero es un circulante de poco valor.El tiempo muerto deja huellas. Que los caminos conducen a Roma es la mentira refranera más gigantesca del idioma. Hay caminos y caminos y lugares que están más cerca de Constantinopla que de Roma. Esto tiene sus ventajas: se abre la puerta a la dimensión desconocida. Y la verdadera lengua sea el idiolecto que se pueda construir con los escombros de la lengua materna. Conclusión las consecuencias malas o buenas no están vinculadas al contexto sino a la posición frente al contexto. Por ahi la encruciijada en el camino sea detenerse y pensar un segundo: qué hago yo acá. O mejor: yo acá no tengo más nada que hacer.
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